El Lole, orgullo argentino

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Carlos Reutemann fue un gran piloto que no pudo ser campeón del mundo. Compitió codo a codo contra una generación brillante, corrió para los mejores equipos, perdió un campeonato por apenas un punto y durante diez años fue gran protagonista de la F1.

El Lole fue un piloto extraordinario y un deportista ejemplar que marcó a fuego a mi generación en la Argentina. El Maestro compitió en la Fórmula 1 durante diez temporadas y monedas ya que en 1982 se retiró luego de dos grandes premios disputados.

Fue parte de los mejores equipos de esa época: Brabham, Ferrari, Lotus y Williams. Sus patrones fueron Bernie EcclestoneEnzo FerrariColin Chapman y Frank Williams. Una foja de servicios envidiable. Nada más ni nada menos.

Tuvo compañeros que fueron campeones del mundo como Niki Lauda, Mario Andretti, Graham Hill, Keke Rosberg y Alan Jones, otro extremadamente talentoso como Gilles Villeneuve y el desafortunado José Carlos Pace. Siempre dejó absolutamente todo por competir lealmente, fue uno de los últimos gentleman drivers. ¿Tirarte el auto encima para ganar? Inimaginable, por algo sus rivales lo respetaban.

Con el Brabham BT44B en Nürburgring 1975 consiguió una de sus más resonantes victorias.
La eterna discusión en Argentina

Mucha gente que sabe poco y nada de automovilismo, y que además son expertos opinólogos de lo que sea, siempre tildó al piloto argentino de tener un carácter un tanto blando. Un prejuicio totalmente alejado de la realidad.

Carlos corrió en una época en la cual estaban otros campeones como Emerson FittipaldiJackie StewartJames HuntJody ScheckterNelson Piquet y Alain Prost. Y la plantilla de pilotos daba miedo por los buenos que eran: Jacky Ickx, Jacques Laffitte, Patrick Depallier, Clay Regazzoni, Ronnie Peterson y siguen las firmas…

Compitió contra toda esa camada de pilotos de gran manera. Pudo vencer a algunos de ellos y en otros casos perdió pero siempre lo hizo con hidalguía. Hasta Nelson Piquet se sorprendió que en 1981 en Las Vegas no le haya tirado el auto encima para ser campeónEl Lole fue un auténtico campeón sin corona.

Esos años fueron la época más ferozmente competitiva de la Fórmula 1 en su historia, los años 70. Nadie regalaba nada en ese momento (ni en ningún otro, esto es un deporte y no caridad) que fue el pináculo de la Fórmula 1 romántica. Superó la barrera de los 300 puntos en sus diez años de carreras. Solamente Jackie Stewart sacó más puntos que él en un mismo periodo e igual sistema de puntuación. Indudablemente Carlos mereció más de lo que obtuvo.

En 1979 pegó el salto desde Ferrari a la escudería Lotus.
Sus maravillosos logros

Ganó doce carreras puntuables y subió al podio en cuarenta y cinco ocasiones. Terminó segundo en 1981, tercero en 1975, 1978 y 1980 y cuarto en 1977. ¿Los campeones de esos años? Nelson Piquet, Niki Lauda, Mario Andretti, Alan Jones y Lauda otra vez. Pavadas de nombres…

Su mejor temporada fue en 1978 ya como piloto número 1 de Ferrari. La bellísima 312 T3 no pudo hacer nada ante el revolucionario Lotus 79 de Mario Andretti y Ronnie Peterson. Aún así adaptó de manera extraordinaria las cubiertas Michelin a los autos rosso corsa. Ese año ganó en cuatro oportunidades: Brasil en Jacarepaguá, los dos grandes premios de Estados Unidos (Costa Oeste en Long Beach y Costa Este en Watkins Glen) y Gran Bretaña en Brands Hatch. La T3 fue un auto pensado y preparado para salir campeón pero en Ferrari no contaban con Colin Chapman y su maravilloso descubrimiento, el efecto suelo.

Un piloto extraordinario que tuvo rivales de altísimo nivel y muy difíciles de conseguir en cualquier época. Porque la Fórmula 1 de los 70 no sólo es romántica desde el punto de vista técnico (todos los autos eran distintos y fácilmente reconocibles) sino también por la cantidad de pilotos muy buenos que participaban y que lamentablemente dejaron su vida en una pista. Era una categoría dura y áspera en la cual cada carrera era considerada una batalla. Viendo las imágenes de los boxes de aquella época nos da una muestra cabal del esfuerzo extraordinario que hicieron estos hombres.

A bordo de la Ferrari 312 T3 en el Gran Premio de la Costa Este de 1978 en Watkins Glen. Ese día fue la última victoria para el Lole en Ferrari. 

Una conducción muy pulcra

Verlo manejar era una delicia. Si bien era un piloto rápido su objetivo más importante era llegar a ver la bandera a cuadros. Un estilo muy parecido al del francés Alain Prost. Además sabía rebelarse como pasó en Brasil 1981 cuando le pusieron el famoso cartel JONES-REUT en la recta principal del circuito de Jacarepaguá para que deje pasar a su compañero de equipo Alan Jones.

Una cosa es que te ganen en la pista y otra muy diferente regalarle la victoria a tu compañero de equipo cuando este se encontraba a unos cuatro segundos de distancia. Con lo único que no pudo su carácter fue con Il Commendatore ya que éste lo quería en Ferrari para 1979 pero el Lole no quería volver a ser nuevamente piloto número 2 en la Scuderia cuando era el piloto número 1. Ese año se quedó con el título su reemplazante, el sudafricano Jody Scheckter.

A la salida del túnel en Mónaco 1977.

¡Gracias por todo!

Fue muy duro seguir las noticias y los partes médicos que nos anunciaban un desenlace no querido. Por ello siempre hay que recordar las sonrisas dibujadas en nuestros rostros por todos los momentos de alegrías extraordinarias que nos brindó a los argentinos. 

El Lole fue un héroe, un auténtico caballero del deporte que hizo enamorar a toda una generación de argentinos de la Fórmula 1. Tal vez no lo supo nunca pero la influencia que tuvo sobre varias generaciones de argentinos fue tremenda.

Solamente Juan Manuel Fangio consiguió superar al piloto argentino en cuanto a reconocimiento alrededor del mundo. Y hoy toca recordarlo y agradecerle por todas las alegrías que nos regaló. ¡Acelerá a fondo donde estés!

El Lole llevó a la victoria por ultima vez a la 312 T2B en Brasil 1978. Ese día le sacó ¡49 segundos! a su escolta Emerson Fittipaldi.

Fotos: gentileza Prensa Fórmula 1 y Scuderia Ferrari.

Gonzalo Ferrer

Periodista. En los 90 era el encargado del rugby en LV12 de Tucumán. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993 y seguí al seleccionado de la URT en su era de mayor esplendor. En 2019 decidí incursionar en el periodismo escrito. Dirigí DDMO y actualmente EFECTO SUELO, blog rosarino sobre Fórmula 1.

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