El juego de las diferencias puso a Max al borde del bicampeonato

Max Verstappen amplió escandalosamente su ventaja a 63 puntos con Charles Leclerc tras el triunfo obtenido en Francia. El neerlandés quedó muy cerca de obtener su segundo título mientras que el monegasco necesita un milagro para ser campeón.

El peso de la realidad está haciendo su parte. Por un lado Red Bull se muestra como un equipo totalmente aceitado en el cual los errores que cometen son mínimos y por el otro Ferrari sigue demostrando que sigue siendo Ferrari con todo lo bueno y lo malo que conlleva esta apreciación.

Max Verstappen tiene prácticamente servido el bicampeonato mientras que a Charles Leclerc solamente le queda rezar para que esta etapa de aprendizaje de la casa de Maranello se cierre lo más rápidamente posible y allí sí pelear por el título. Un campeonato que no consigue desde el 2007 cuando un brillante Kimi Raikkonen lo ganó en las últimas carreras de esa temporada.

El piloto neerlandés está conduciendo a un gran nivel y sabe maximizar cada yerro por parte de Ferrari para ampliar la distancia que lo separa de Charles Leclerc. Hace que parezca fácil todo lo difícil y tiene una gran capacidad de análisis sobre lo que sucede en pista. La madurez que le otorgó el título del 2021 lo transformaron en un piloto frío y calculador mientras que Charles Leclerc es una montaña rusa de emociones, justo lo que aman en Italia pero que es poco práctico a la hora de ganar…

Red Bull tiene una astucia que a Ferrari le está faltando. Siempre tuvieron claro quien es su piloto número 1 y cual es el 2 mientras que Mattia Binotto los deja pelear libremente tal como pasó en la carrera sprint de Austria. Ni hablar de Silverstone ya que en Gran Bretaña perdieron una oportunidad totalmente favorable para que Charles le descuente una buena cantidad de puntos a Max.

Las órdenes para Checo siempre son claras: “No fighting” retumba en la radio y el mexicano hace caso mientras que en Ferrari llaman El Predestinado a Charles pero lo tratan como si fuese el enemigo. La suma de todos los detalles allana el camino al título y es algo que en Maranello deberán entender para el 2023 sino volverán a la medianía que por historia deberían tratar de evitar.

Sólo una catástrofe impedirá que Max no se corone campeón nuevamente.

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Un equipo heterogéneo

Eso es Ferrari en la temporada 2022. Tiene un autazo para pelear ambos campeonatos pero las cuestiones externas al mismo hacen que no obtenga la cantidad de puntos que debiera. Potencialmente es el mejor auto de la grilla pero en Maranello no saben como plasmarlo en resultados de manera reiterada y consistente.

Errores de estrategia, pilotos que pelean entre sí, equivocaciones a la hora de manejar (Charles lo admitió sin tapujos y desgarrado por el dolor) y paradas en boxes un tanto defectuosas forman un combo letal para aspirar a lograr un campeonato. Así es difícil tratar de triunfar. Es muy cierto que los ciclos ganadores se arman de adentro hacia afuera de las escuderías y que este proceso lleva unos cuatro años de maduración. El problema es que Ferrari necesita ganar ya y esa presión condiciona a todos.

Red Bull es todo lo contrario: orden, determinación y astucia rigen al equipo de Milton Keynes mientras observan la hoguera que es la mítica casa italiana en todos los ítems. Esto no significa que la temporada esté definida a favor de Red Bull y Max pero sí le está dando a ambos la tranquilidad necesaria para manejar esa ventaja.

No le quedan demasiadas balas en la cartuchera a Charles para intentar la proeza de campeonar. Ferrari tiene más chances de ganar el Campeonato de Constructores que Leclerc de quedarse con el título de pilotos por paradójico que suene…

Charles es el único rival que tiene Max en la temporada 2022.

Red Bull fue de menos a más

Max Verstappen construyó su ventaja de menor a mayor. Un par de abandonos al principio de la temporada presagiaba un año teñido de rojo pero el equipo austríaco supo revertir la desventaja.

Con el fantástico aporte de Adrian Newey para desarrollar el monoplaza lograron ocho victorias (siete de Verstappen y una de Checo) contra las cuatro de Ferrari (tres de Leclerc y una de Sainz) que dejaron al piloto neerlandés en una posición sumamente ventajosa de cara al futuro próximo.

Es cierto que Red Bull y Max van a penalizar en algún momento por el exceso de UPs utilizadas (Helmut Marko afirmó que lo harán en Spa-Francorchamps o Monza por la facilidad de adelantar en esos circuitos) pero la sensación es que la ventaja que tiene Verstappen es indescontable para Leclerc.

Para que ocurra una catástrofe en Milton Keynes no sólo Ferrari debería levantar la puntería rápidamente sino que Red Bull tendría que decaer sensiblemente en su rendimiento general para dejar de sumar puntos en grandes cantidades.

Los grandes aciertos de Red Bull y las dudas y confusiones en Ferrari hicieron que el Campeonato de Pilotos quede a disposición de Max. Y Charles necesita un milagro para ser campeón…

Adrian Newey, Max y Christian Horner saben trabajar muy bien para buscar ambos títulos.

Fotos: gentileza Red Bull Racing y Scuderia Ferrari.

Periodista deportivo. En los 90 hablaba de rugby en LV12 y ahora escribo y hablo sobre Fórmula 1. Fan de Star Wars. Amo los autos, la tecnología y la navegación a vela. Deportes y literatura siempre. Vi a Argentina ganar tres mundiales. Rock, mucho rock. La curiosidad mueve todo.

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